Resurrection Fest X – Tercer Día

Resurrection Fest x - Tercer Día

Los síntomas empezaban a ser claros. Dolor muscular, tímpanos abatidos, cabeza destrozada, recuerdos borrosos de la noche anterior… pero una curiosa y persistente motivación por volver a dejarnos la piel. No hace falta ser un genio para averiguar que esto solo puede significar una cosa: estamos ante nuestro último día de festival. Única medicación efectiva: la música. Así dejamos que nos la prescribiesen los mejores especialistas.

Casi se podría decir que madrugamos para presenciar la estancia de Forus en el Ritual Stage. Y siempre es un placer ver como Michel, Remí, Bastien, Arno y su recién estrenado vocalista Damien, se desenvuelven a base de sincronizados saltos, pegadizas melodías y los mejores tappings habidos y por haber en el punk-rock técnico. Buena prueba de ello fueron los temas de su último LP Lights o su corte de despedida, I Only Go To School For The Handrails.

Una vez abandonada esta locura no nos quedó otra que sumergirnos en la siguiente, Monuments. Fui virgen a su concierto, sin saber apenas que fórmula me esperaba. Pues bien, el nuevo conjunto del ex-vocalista de Periphery -Chris Barretto-, demostró de sobradas maneras que sabe cómo manejar la intensidad de un buen concierto. Cercanía, buen sonido, técnica, carisma. Un cóctel de stage divings y saltos –con una buena influencia nu-metal, aunque se alejasen hacía un metalcore más progresivo- que hicieron las delicias de los abanderados al género. E incluso los no tanto. Tras terminar, Chris no dudo en saltar el foso para compartir unas palabras con sus admiradores.

Pasamos por el Ritual Stage a ver que se cocía con Dawn Of The Maya. Metalcore de manual y bailes ridículos en el pit. Mejor nos tomamos un descanso. Cuando volvimos, Skindred se estaba apoderando del escenario principal gracias a su divertida mezcla de reggae & metal. A Benji Webbe se le puede considerar como una especie de King Africa del género. Nos daba más espectáculo que calidad sonora… y que coño, nos acabó convenciendo. Entre samplers de Metallica o House Of Pain, nos hacía quitarnos las camisetas para que las ondeásemos en el aire. Dudo que alguien no vaya a recordar ese momento después de varios años. Uno de los grupos más divertidos de la jornada.

Skindred

A Dog Eat Dog no le iba a gustar que le intentasen arrebatar ese preciado título. Por eso en cuanto salieron con trallazos como Pull The Finger o Cannonball, nos sumieron a todos en un mar de brincos, circle pits y sonrisas de satisfacción. Bulletproof, Rocky o ISMS se ganaron múltiples ovaciones desde la pista, pero fue con la intro de saxofón de Who’s The King? cuando de verdad nos desgarramos los gemelos y las cuerdas vocales. Ellos tampoco paraban, se nota que después de 25 años se han hecho inmunes a la fatiga escénica. El batería no se lo pensó dos veces a la hora de abandonar su instrumento para marcarse unas jams junto a John Connorof, que de vez en cuando depositaba sus micros en los labios de sus fans. Fueron acabando con No Fronts y una medley de Dog Eat Dog mezclada con el clásico de The Offspring Genocide. Quien quiera pillarlo… lo hará.

Dog Eat Dog

Hablando de actitud, bienvenido Danko Jones. Uno de los frontmans que más buen rollo desprende sobre las tablas, aparecía ante una expectante masa de gente. Cumplió con lo prometido: electrizantes hits hard rockeros como Sugar Chocolate, Play The Blues o Forget My Name. Y aunque se le veía más tímido que de costumbre, Danko no dejó de lado su faceta más cómica. Momento culmen fue la aparición de nuestros espontáneos favoritos: los ResuKids. El show pudo dar más de sí, pero nunca está de más echar unos bailoteos con estos genios compositivos.

Danko Jones

Como el pintarse la cara de blanco y hacer ofrendas a Satán no están entre nuestra lista de cosas que hacer en un festival, nos fuimos directos a coger sitio para no perdernos ni un segundo de Strung Out. La infravalorada banda de skatepunk no se hizo de rogar y aparecieron –tras la marcha imperial- con Too Close To See. La cosa prometía. Tenían mucho que ofrecer en escasos cuarenta y cinco minutos, por lo que no tardaron en sonar Everyday o Velvet Alley ante un animado –aunque algo escaso- público. Cuajaron de maravilla nuevos tracks como The Animal And The Machine, Nowheresville o Rebellion Of The Snakes. Aunque en interpretación y carisma no se le pudo echar nada en cara a los de Simi Valley, han vivido tiempos mejores. No obstante, se nos erizaron los pelos escuchando brillantes joyas como Solitaire o Firecracker. Pasión no les faltaba. La sorpresa llegó con un energético homenaje a Tony Sly titulado Soulmate. Una cover digna de hall of fame. Cuando nos quisimos dar cuenta sonaba el riff que anunciaba el final de su performance. Matchbook –y un par de selfies- pusieron punto y final a su gira europea, así como a uno de los conciertos que con más cariño recordaré de esta edición –ni mucho menos el mejor-.

Strung Out

Mientras esquivaba gente para coger sitio en el Main Stage, ya podía escucharse el grito génesis del nu-metal: “Are you ready???”. Korn brillaban con luz propia ante la portada gigante de su álbum homónimo. Sin parafernalia. Toda esa estructura gótica que suelen llevar en sus giras modernas desapareció para dar pasó al chándal, las ADIDAS y los himnos como Ball Tongue, Need To o Clown. Poco se puede decir de su set, el primer LP en su totalidad. De donde sí se podría escribir una tesis doctoral, es de su comportamiento escénico. Si bien estos últimos años no se han caracterizado por moverse en exceso ni dar mucho de sí, Jonathan Davis, el pródigo Head, Fieldy, Munky y Luzier pusieron el 100% de su energía sobre el escenario. Contagiaron a las miles de personas que no paraban de bailar hipnotizadas por el groove de obras magnas como Faget –apoteósico final-, Divine o Predictable. No habíamos llegado ni al Ecuador de su set cuando ya sabíamos que estábamos contemplando el mejor concierto del Resurrection Fest 2015. Los haters se tapaban los ojos y despotricaban la actitud chulesca de Fieldy ‘slapeando’ sus cuerdas, sentado en el amplificador. Mientras, el resto flipaba con la intro de Shoots And Ladders interpretada a la gaita por Jonathan Davis. Su emotividad en directo aumentaba por momentos, hasta que conseguía estallar con el riff inicial de Brian Head. Llegaba el amenazador bajo de Daddy para colmar una auténtica lección digna de estudiarse en las mejores escuelas. Tras un mínimo descanso, sonaba el teclado de Falling Away From Me y Viveiro se hundió en un anárquico pogo del que os juro que temí por mi vida. Here To Stay dio paso al verdadero final con Freak On A Leash. No podía faltar. Nada más acabar, una horda de fuegos artificiales presagiaba el cierre del décimo aniversario del festival. BRAVO.

Korn

Tras unos cuantos aplausos, no nos rendimos todavía y fuimos a presenciar la reunión de Satanic Surfers. Aún seguimos llorando con …And All These Cheese Fell Down, Better Off Today o Ever If Time Stood Still. Cualquier adolescencia que se precie ha crecido con las melodías de este legendario grupo de skatepunk, capitaneado por un Rodrigo Alfaro al que se nota que el cambio le ha sentado mejor que nunca. Tras su paso por Atlas Losing Grip, donde ya se le veía algo quemado, volvió a recuperar la fuerza de antaño y la ilusión iluminaba su cara en temas como Restless Anger o Worn Out Words. Irónicamente, más de uno se atrevió a surfear las cabezas del respetable entre tema y tema. Terminaron con un indestructible trío como Why?, Hero Of Our Time y Head Under Water. Una reunión para el recuerdo y que esperemos desemboque en algo más. Fuerza no les falta.

Satanic Surfers

“Hola Viviero, somos la Factoría del Miedo”. Brian C. Bell daba comienzo a la última actuación que presenciaríamos en el recinto: Fear Factory. Shock, Edgecrusher y Smasher/Devourer del aclamado Obsolete, advertían que los de California no se lo iban a tomar nada en broma. Retumbaban las siete cuerdas de Dino Cazares como una metralleta a conjunto con el doble bombo de Heller. Tony Campos –ex Soulfly/Static X- iba cogiendo soltura, aunque para que engañarnos, el bajo –excepto en momentos puntuales-, es algo que pasa tremendamente inadvertido en un espectáculo de Fear Factory. Tras Damaged nos presentaron sus dos nuevos singles del próximo Genexus. ProtoMech -de donde tan solo salvamos treinta segundos- y Soul Hacker, cayeron desapercibidas entre los asistentes. Excesivamente estáticos y sin mucho que ofrecer salvo en sonido, ofrecieron las campanadas finales con sus pistas más sonadas del Demanufacture: Replica, su homónima y Zero Signal. Puede que no fuese lo mejor que vivimos en Celeiro, pero para que engañarnos, nunca me cansaré de verles.

Así pues, gemelos cargados, gargantas rotas, ojos nublosos, piernas polvorientas y agridulces expresiones en los rostros de todo aquel que abandonaba el recinto, anunciaban el final de una de las experiencias musicales más emblemáticas que ha vivido la historia del Resurrection Fest. Un décimo aniversario que apagaba las velas con uno de los carteles más variados e impresionantes de todos los festivales peninsulares. Espero que como deseo hayan pedido otra edición así… o incluso mejor. Goodbye Viveiro… ¿perdone, el hospital más cercano por favor?

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