Cancer Bats: Metástasis en Madrid

cancer-1-7

Que bonito es despertarse pensando que poco después de merendar, vas a presenciar uno de esos tranquilos y apacibles conciertos de hardcore que tanto nos gustan. Estamos de cumpleaños, 10 años ya de la revista musical por excelencia en nuestro país: Rockzone. Aunque sinceramente nos hubiese encantado degustar una tarta con motivo de tan ansiada celebración. Unas mediasnoches o un par de piñatas tampoco hubiesen estado mal. Ellos decidieron deleitarnos con una potente gira de las que hacen daño. Llegamos a la sala de la mano de ese colega con el que has quedado de forma casi improvisada –como si no lo llevases planeando desde hace dos meses-. Allí sonaban clásicos de Nirvana mientras la gente se acercaba al merch estupefacta, donde eran atendidos amablemente por Liam Corner, frontman del cuarteto que lideraba el cartel.

Nosotros -que llevamos un día muy ajetreado- nos sentamos en los confortables sillones con olor a dentista que hay a un lateral de la sala. Salen entonces Wilderness. Ese tipo de grupo que de escucharlo tu madre, llamaría a un parapsicólogo. Guturales confusas y guitarras potentes, lo que todo buen fan de Cancer Bats desea para destrozarse el cuello antes del plato fuerte. La gente ya se animaba a bailar en el mosh-pit esos pasos que tanto llevan ensayando delante del espejo de su hermana pequeña. Mientras, Wilderness deslumbraban por su carisma, pero como suele pasar con la gran mayoría de teloneros, tocaron en exceso. Acabamos por desistir al inevitable bostezo.

cancer-1-10

Conocimos a This Drama con un EP que nos regaló la anfitriona RockZone en uno de sus números en papel. La verdad que es de esas cosas que tras una escucha y gustándote el contenido, acabas por hacerla pasto de la sección ‘objetos perdidos’ que hay debajo de tu cama. Sobre la tarima sonaron rockandrolleros y pegadizos, tal como recordábamos. Durante toda su actuación encima -y debajo- del stage, demostraron que no por nada son los niños mimados de RockZone. El peregrinaje desde las Canarias les mereció la pena.

cancer-1-2

Pero bueno, aquí hemos venido a por Cancer Bats, que no nos cambien de tema. El dispersado público de las dos anteriores actuaciones se concentró esta vez bien cerquita de los canadienses. Sinceramente no somos de los que celebramos su último disco con especial cariño, por lo que empezar con ‘True Zero’ no nos hizo especial ilusión. ‘Brick & Mortars’ si que cayó algo mejor. A escasos centímetros de nosotros teníamos la preciosa cabellera de Liam agitándose sobre nuestra cara. Y olía como los ángeles. Speechs anti tecnológicos –dejad el puto móvil, estamos viendo a Cancer Bats-, así como intentos de socializar con el público, precedieron la increíble presentación de ‘R.A.T.S.’. No cabe duda de que fue el bombazo de la noche. No fue el único, de vez en cuando algún melenudo pasado de rosca se tiraba del escenario para planchar con su cuerpo el hermoso suelo de la Lemon. Una bonita forma de brindar la muerte a su único dios Satán. Obviando los aburridos temas del ‘Searching For Zero’, fue un auténtico placer berrear ‘Pray For Darkness’, ‘Drunken Physics’ o ‘Hail Destroyer’. Y no uso la palabra berrear en vano, pues cuando Liam acercaba su micro a nuestras bocas, se notaba que no éramos carne de karaoke. Lo increíble del conjunto es ver la fuerza que tienen con tan poca instrumentación: guitarra, bajo, batería y voz. Hay grupos que necesitarían una orquesta entera para sonar igual de potentes. ‘Lucifer’s Rocking Chair’ nos dejó a todos dolor de cervicales, aunque la auténtica devoción física llegó con ‘Sabotage’. MCA estaría orgulloso de ‘Andrew W.K’ Corner. Cerraron, eso sí, con el single ‘Satellites’, cuyo gancho reside más en directo que en la versión de estudio.

cancer-1-6

Tras ello bajaron todos a continuar la fiesta entre el público. Fotos, sudor, cerveza… nosotros laborábamos al día siguiente, por lo que pusimos rumbo a nuestra casa a ponernos el siguiente capítulo de Sexo En Nueva York. Eso sí, ahora sabemos perfectamente porque Bruce Wayne le teme a los murciélagos. Larga vida a estos bandidos.

Autor